Cárceles de aire y tinta en las que viven encerrados los recuerdos y los sueños, presos del olvido y la espera; atrapados por un pasado muerto y un futuro invisible.
El presente es libre, se expresa en otro idioma. Los actos dominan este tiempo constante, pero finito y se sienten fugitivos de su propio ser, ya que, por un instante, han sido más que palabras.
Estos "actos" nunca mueren. Como si la cadena perpetua fuera su castigo, están condenados a viajar eternamente, encerrados en cúmulos de letras mudas, que nunca llegarán a poder mostrar su verdadero sentido. Se mueven con el viento, sin más pausas que las del silencio. Viajan con él hasta convertirse en una parte más del aire y se dejan llevar sin rumbo fijo, ni sendero marcado. Se limitan a seguirlo como fieles presas, convirtiéndose en sus esclavas, siendo su sombra; la sombra del viento.Pero éstas solo son un daño menor, no el enemigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario