miércoles, 22 de febrero de 2012

And there's nothing wrong with me, this is how I supossed to be.

"En cierto modo, soy semejante al patético monstruo creado por el doctor Frankenstein. No me siento partícipe de este mundo pequeño y mezquino donde he nacido, no pertenezco a ningún lugar y nada tengo en común con aquellos a quienes, por clase y condición, debería considerar mis iguales. Desgraciadamente, como le ocurre a la criatura del relato, el precio que he de pagar por ser distinto a los demás es la soledad."

domingo, 19 de febrero de 2012

Yo me llamo Bae

Levantarte una mañana y ver que no tienes ganas de salir de la cama, ni de estudiar, ni de hacer nada. Despertarte y sentir que quieres ser libre, que te gustaría olvidar todo y hacer solo lo que te apetezca. Vivir para ti sin pensarlo. Dormir a la hora que quieres y porque quieres, comer cuando tu cuerpo te lo diga y correr hasta caer derrotado sin sentir que el mundo te observa al hacerlo.
A veces me pregunto cómo las personas, siendo los seres más inteligentes del planeta, vivimos en un mundo tan complicado. Quizás nos equivocamos al intentar hacerlo todo a nuestra manera y este lugar no sea el rompecabezas que nosotros mismos hemos creado. Probablemente al convertirnos en personas hayamos perdido la capacidad de ser libres.
Y es que a veces creo que todo sería mejor si solo viéramos en blanco y negro.

sábado, 18 de febrero de 2012

¿Y si equivocarse fuera la única forma de hacer lo correcto?

Hace mucho tiempo uno de los hombres más sabios que he conocido me dijo que ser indeciso solo te lleva a perder el tiempo.
Él me contó que había pasado su vida machacándose por todas las oportunidades que dejó pasar y que se había concentrado tanto en sus errores que nunca llegó a tener aciertos.
Huyó de su familia porque pensaba que era la única forma de mantenerlos a salvo. Destrozó decenas de vidas pensando que era lo correcto, que era mejor huir a afrontar lo que quisiera que pasase.
Pero la vida siempre encuentra la forma de devolverte a tu lugar. A sus casi 47 años los tumores empezaron a poblar su cuerpo. No comía, no dormía, no sentía, no vivía.
Él me contó que de alguna forma  recordaba cada uno de esos días, recordaba que iba a morir, recordaba el dolor, recordaba que nadie más estaba con él, ya nadie se preocupaba por cómo se encontraba, ya nadie le necesitaba. Y en aquel instante se dio cuenta de que nunca se había equivocado. Todo, absolutamente todo lo que había hecho le llevaba hasta ese punto. Eso era lo que él deseaba, lo que él quería, lo que él llevaba esperando toda su vida. En aquel instante se dio cuenta de que había malgastado 50 años de su existencia a odiarse e, inexplicablemente, sonrió al descubrirlo.
Un mes después estaba más sano que nunca. Se encontraba perdido, pero esta vez no pensaba huir. Era un hombre nuevo, sin ataduras.
Me contó que se sentía más joven que nunca y que empezó a hacer todas las cosas que nunca había hecho por miedo. Habló con su ex-mujer y vio a sus hijos a los que no visitaba desde hacía más de 10 años, trató de enmendar todos los problemas que había cometido y, finalmente, aprendió a trabajar en lo que siempre había querido.
Cuando me contó todo esto no había ni rastro de una lágrima en su rostro y es que me dijo que después de todo había aprendido a vivir feliz consigo mismo.
Me dijo que me contaba esta historia porque veía en mí algo que le recordaba a sí mismo, pero con una diferencia, que yo sería capaz de equivocarme.


viernes, 17 de febrero de 2012

When I'm sad I stop being sad and be awesome instead

Vas a vivir contigo toda la vida, y yo siempre he pensado que cada uno es perfecto a su manera, y te aseguro que algún día llegarás a encontrar a alguien a la que le guste todo lo que odias de ti mismo.

domingo, 29 de enero de 2012

29110

Amaneció frío y nublado, como cada uno de los días que llevaba allí encerrado. Comprobó que su cuerpo seguía igual de entumecido y anduvo los diez metros que le separaban de la cocina lo más relajado posible.
Llevaba así el tiempo suficiente como para haberse acostumbrado, pero no lo bastante para pensar que aquello no terminaría tan fácil y tranquilamente como cualquier otro resfriado.
Siguió la misma rutina agotadora para sus piernas destrozadas que llevaba siguiendo los últimos días.
Tragó el nuevo cóctel de pastillas que le habían hecho tomar y se bebió la leche, notando que su pulso había empeorado todavía más; no había forma de controlar su mano temblorosa que ahora parecía solo hacer que "lo que fuera que le pasaba" resultara mucho más extraño.
Volvió el camino que había seguido y se protegió otra vez entre sus sábanas. Estaba cansado.
Últimamente aquel lugar parecía ser el único que mantenía la cordura; el único en el que se veía normal; el único en el que tenía fuerzas para seguir
El mundo se apagó durante instantes y pudo sentirse de nuevo a gusto entre sueños.
Pero una voz lo despertó y le hizo levantarse.
Su madre tenía el rostro cambiado. La expresión de preocupación que había estado marcándola hasta ahora parecía haber desaparecido; ahora había algo más duro, algo nuevo, algo extraño.
Al salir del coche, el viento que corría por los alrededores del hospital parecía más frío que nunca. No era extraño estar allí, ya había pasado más de un día buscando a alguien que pudiera verle, pero algo hacía ver que esta vez era mucho más "desesperado".
Había empeorado, era consciente pero, ¿por qué esta vez debía quedarse allí?
Estaba desconcertado, pero poco a poco fue asimilando que era mejor esperar, era mejor aguantar.
La ambulancia llegó a su destino después de seguir todo el camino a una velocidad tan temeraria como alarmante. Era un lugar nuevo al que, sin saberlo, se acostumbraría casi por supervivencia.
Montones de niños como él se recostaban en sus camas como podían. El ambiente era extraño; nunca, ni en sus más imaginativos sueños, podría haber previsto algo igual. No eran solo gérmenes ni virus los que poblaban el aire, no; el miedo circulaba como si se tratase de un gas más, hundiendo a cada persona a la que él podía mirar, transmitiendo su pánico a quién era capaz de sentirlo.
Habitación 324. Fue lo que más recordó al atravesar los pasillos de la 3ª planta, entonces despoblada y con la marca de la vida que la había llenado durante toda la mañana incrustada; parecía muerta, demasiado tranquila.
Se sentó en uno de los dos sofás de "su nueva casa", sorbió el vaso de leche que una de las enfermeras(sin duda las mejores habitantes de aquel lugar)le había dado y se durmió, dejando que todo terminara.
Aquellos días serían los más extraños de su vida y aun hoy se pregunta qué fue exactamente lo que ocurrió.

Y es que nadie crea mejores historias que el destino.

domingo, 8 de enero de 2012

Fallen angels

El avión emitió un silbido: El señor Cole les indicaba que había llegado el momento de despegar.
-Intenta recordar lo que te he dicho- le susurró Daniel.
-¿Qué parte?- preguntó Luce, un poco asustada.
-Todo lo que puedas pero, sobre todo, que te quiero.

sábado, 7 de enero de 2012

Frío

Frío y miedo. Mis lágrimas caían sobre ella como gotas de lluvia sobre un cristal. En sus ojos cerrados, ya no se atisbaba ni rastro de aquella pizca de dulzura que me despertaba cada mañana.
De sus labios, que un día habían sido dos nubes de color carmín, no salía ni una palabra. Su voz sellada para siempre bajo el manto púrpura del silencio.
Recorrí cada centímetro de su cuerpo buscando, en algún pliegue de su piel, una señal de que ella aún seguía allí; pero no. Ni siquiera en sus manos, que durante años me habían resguardado y protegido de mis temores, encontré el calor que recordaba, no; ahora, como dos témpanos de hielo, señalaban que allí no había nada por lo que quedarse.
Y me fui, sintiendo a la muerte en cada lugar, a cada momento; esperando.

viernes, 6 de enero de 2012

Hay peores cárceles que las palabras

Palabras.
Cárceles de aire y tinta en las que viven encerrados los recuerdos y los sueños, presos del olvido y la espera; atrapados por un pasado muerto y un futuro invisible.
El presente es libre, se expresa en otro idioma. Los actos dominan este tiempo constante, pero finito y se sienten fugitivos de su propio ser, ya que, por un instante, han sido más que palabras.
Estos "actos" nunca mueren. Como si la cadena perpetua fuera su castigo, están condenados a viajar eternamente, encerrados en cúmulos de letras mudas, que nunca llegarán a poder mostrar su verdadero sentido. Se mueven con el viento, sin más pausas que las del silencio. Viajan con él hasta convertirse en una parte más del aire y se dejan llevar sin rumbo fijo, ni sendero marcado. Se limitan a seguirlo como fieles presas, convirtiéndose en sus esclavas, siendo su sombra; la sombra del viento.
Pero éstas solo son un daño menor, no el enemigo.