sábado, 18 de febrero de 2012

¿Y si equivocarse fuera la única forma de hacer lo correcto?

Hace mucho tiempo uno de los hombres más sabios que he conocido me dijo que ser indeciso solo te lleva a perder el tiempo.
Él me contó que había pasado su vida machacándose por todas las oportunidades que dejó pasar y que se había concentrado tanto en sus errores que nunca llegó a tener aciertos.
Huyó de su familia porque pensaba que era la única forma de mantenerlos a salvo. Destrozó decenas de vidas pensando que era lo correcto, que era mejor huir a afrontar lo que quisiera que pasase.
Pero la vida siempre encuentra la forma de devolverte a tu lugar. A sus casi 47 años los tumores empezaron a poblar su cuerpo. No comía, no dormía, no sentía, no vivía.
Él me contó que de alguna forma  recordaba cada uno de esos días, recordaba que iba a morir, recordaba el dolor, recordaba que nadie más estaba con él, ya nadie se preocupaba por cómo se encontraba, ya nadie le necesitaba. Y en aquel instante se dio cuenta de que nunca se había equivocado. Todo, absolutamente todo lo que había hecho le llevaba hasta ese punto. Eso era lo que él deseaba, lo que él quería, lo que él llevaba esperando toda su vida. En aquel instante se dio cuenta de que había malgastado 50 años de su existencia a odiarse e, inexplicablemente, sonrió al descubrirlo.
Un mes después estaba más sano que nunca. Se encontraba perdido, pero esta vez no pensaba huir. Era un hombre nuevo, sin ataduras.
Me contó que se sentía más joven que nunca y que empezó a hacer todas las cosas que nunca había hecho por miedo. Habló con su ex-mujer y vio a sus hijos a los que no visitaba desde hacía más de 10 años, trató de enmendar todos los problemas que había cometido y, finalmente, aprendió a trabajar en lo que siempre había querido.
Cuando me contó todo esto no había ni rastro de una lágrima en su rostro y es que me dijo que después de todo había aprendido a vivir feliz consigo mismo.
Me dijo que me contaba esta historia porque veía en mí algo que le recordaba a sí mismo, pero con una diferencia, que yo sería capaz de equivocarme.


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